Que emputante es querer y casi poder ayudar a que no se cometan idioteces, pero que por más que quieras no puedas o peor aún que no se dejen, por terquedad y dizque pena pero pues al final de cuentas “Es su vida y no la mía”, por mas que me duela, tengo que dejar que cada quien cometa los errores que tenga que cometer, lo qué es seguro es que ahí estaré para cuando me necesites… Odio verte caer en el hoyo del que tanto tiempo, esfuerzo y del que con tanto dolor saliste, neta me duele, y me duele por que te quiero, te quiero y mucho, bien lo sabes…
19 febrero 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario